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NOS PASAMOS MEDIA VIDA COMPRANDO CREMAS… Y QUIZÁ ESTÁBAMOS OLVIDANDO LO MÁS IMPORTANTE

Hay una pregunta que nos llevamos de un evento beauty al que acudimos esta semana y, sinceramente, todavía seguimos dándole vueltas.

¿Y si el problema no es que uses la crema equivocada? ¿Y si el problema es que la usas en el momento equivocado? Sí, nosotros también pusimos cara de «a ver, explícame eso».

LA COSA VA DE ESCUCHAR A TU PIEL (Y NO A TIKTOK)

Vivimos en una época en la que cada semana aparece un sérum nuevo, una crema milagrosa o una influencer jurando que ha encontrado el secreto definitivo de la juventud eterna.

Y entre tanto ruido, hay algo de lo que se habla bastante menos: la piel no funciona igual a las diez de la mañana que a las diez de la noche.

Parece una tontería, pero no lo es.

Precisamente sobre eso gira toda la filosofía de Circadia, una firma estadounidense que acaba de aterrizar en España y que basa toda su investigación en algo llamado cronobiología. Traducido al castellano: estudiar cómo cambia nuestra piel a lo largo del día y cómo adaptar los cuidados a esos ciclos naturales.

EL NUEVO «RED FLAG» BEAUTY

Durante la presentación hubo un momento en el que muchos nos sentimos un poco atacados.

Porque todos hemos hecho lo mismo alguna vez.

Comprar una crema porque alguien dijo que era maravillosa.

Copiar una rutina de diez pasos que vimos en redes.

O utilizar exactamente los mismos productos mañana y noche sin preguntarnos si nuestra piel necesita lo mismo en ambos momentos.

Y resulta que no.

Mientras durante el día la piel se dedica principalmente a protegerse de agresiones externas, por la noche entra en modo reparación y regeneración.

Vamos, que mientras tú estás viendo una serie o durmiendo abrazado al ventilador, tu piel está trabajando horas extra.

LA OBSESIÓN YA NO ES PARECER MÁS JOVEN

Y aquí viene algo que nos gustó especialmente.

Cada vez que acudimos a eventos de belleza escuchamos menos frases sobre borrar arrugas y más conversaciones sobre tener una piel sana.

Porque quizá el objetivo ya no es parecer diez años más joven.

Quizá el objetivo es levantarte, mirarte al espejo y pensar: «oye, pues hoy tengo buena cara».

Y sinceramente, nos parece una meta bastante más realista.

LA CONCLUSIÓN QUE NOS LLEVAMOS

No salimos del evento pensando que habíamos descubierto el secreto de la eterna juventud.

Pero sí salimos con la sensación de que muchas veces nos obsesionamos con encontrar el producto perfecto cuando quizá deberíamos prestar más atención a cómo funciona nuestra propia piel.

Porque igual llevamos años gastándonos dinero en cosmética.

Y la verdadera pregunta nunca fue qué crema usar.

La verdadera pregunta era cuándo usarla.

Y eso sí que nos dejó pensando.

(S)TALKEANDO