loader image

LA TECNOLOGÍA LED LLEGA AL CUIDADO ÍNTIMO: ¿Y SI EMPEZAMOS A CUIDARLO COMO CUIDAMOS NUESTRA PIEL?

La ginecóloga Antonella da Ponte Davi nos explica qué hay realmente detrás de la fotobiomodulación aplicada a la zona íntima, una tecnología que LELO acaba de incorporar a MONA Spectra y que abre una nueva vía en el autocuidado femenino.

Nos ponemos una máscara LED en la cara para cuidar la piel, utilizamos dispositivos de luz roja en el cuello e incluso recurrimos a esta tecnología para la recuperación muscular. Pero hay una parte del cuerpo de la mujer de la que, cuando hablamos de autocuidado, todavía nos cuesta bastante más hablar: la zona íntima.

Hace unos días, Stalkeando viajó hasta el hotel Los Monteros de Marbella para conocer las últimas novedades de LELO y allí descubrimos MONA Spectra, un dispositivo que, más allá de su función como vibrador, incorpora terapia LED, infrarrojo cercano y energía térmica con la intención de trasladar la fotobiomodulación al bienestar íntimo femenino. 

Y fue precisamente esa parte la que nos hizo querer saber más. Porque una cosa es lo que promete una marca y otra, bastante más interesante, qué dice la medicina sobre una tecnología así.

Para entenderlo hablamos con la doctora Antonella da Ponte Davi, especialista en ginecología regenerativa de Dexeus Midlife, dentro de Dexeus Mujer, que nos ayuda a separar ciencia, bienestar y marketing.

¿REALMENTE SE PUEDE HABLAR DE “REJUVENECIMIENTO VAGINAL”?

Para empezar, la doctora pone orden en un término que probablemente veremos cada vez más: rejuvenecimiento vaginal.

“No se trata de volver atrás en el tiempo, sino de recuperar bienestar”.

Y aquí está una de las claves. Con los años, los cambios hormonales, determinadas enfermedades o algunos medicamentos pueden afectar a la hidratación, elasticidad y confort de los tejidos íntimos. Algo que puede acabar manifestándose en sequedad, irritación o molestias durante las relaciones.

Por tanto, cuando hablamos de “rejuvenecer” médicamente no deberíamos pensar en borrar los signos del paso del tiempo como hacemos con una arruga. El objetivo es intentar mejorar la calidad y la función del tejido cuando existen molestias.

Una diferencia importante, sobre todo en un momento en el que parece que cualquier parte del cuerpo femenino tiene que permanecer eternamente joven.

¿QUÉ HACE EXACTAMENTE LA LUZ?

MONA Spectra combina vibración con diferentes longitudes de onda LED. Su tecnología se basa en la fotobiomodulación, un proceso por el que determinadas luces visibles e infrarrojas interactúan con las células. A diferencia de otros procedimientos, se utiliza luz de baja intensidad y no se genera un daño controlado en el tejido. 

Y aquí sí existe ciencia previa.

“La fotobiomodulación lleva años estudiándose en distintos tejidos. Se ha observado que, con determinados parámetros, la luz puede modificar la actividad de las mitocondrias y las señales que participan en la reparación y la respuesta inflamatoria”.

Según explica la ginecóloga, esa es precisamente la razón por la que tiene sentido investigar su aplicación en la salud íntima.

El dispositivo trabaja con luz roja, azul y verde, además de infrarrojo cercano. No todas hacen lo mismo ni penetran a la misma profundidad. La roja y, especialmente, el infrarrojo alcanzan capas más profundas y son las modalidades sobre las que existe mayor investigación dentro de la fotobiomodulación.

“Son las modalidades más estudiadas en fotobiomodulación por su capacidad para influir en la actividad celular y en señales relacionadas con la inflamación y la reparación”.

La luz azul y la verde actúan de manera más superficial y se investigan por otras posibles interacciones celulares. 

¿ESTÁ DEMOSTRADO QUE FUNCIONE EN LA ZONA ÍNTIMA?

Esta es probablemente la pregunta más importante de todas, y la respuesta de la doctora también es la que más confianza nos genera: hay una base científica detrás de la tecnología, pero todavía queda camino por recorrer específicamente en ginecología.

Ya existen trabajos exploratorios sobre fotobiomodulación vaginal, explica, aunque su utilización ginecológica continúa siendo emergente. Por eso todavía hacen falta estudios que permitan determinar qué aporta exactamente la luz, cuánto duran sus posibles efectos y para qué síntomas concretos puede ser más útil.

La propia especialista lo resume de una forma que nos parece especialmente importante:

“Lo presentaría como una herramienta de bienestar con una base fisiológica que merece investigación, no como sustituto de los tratamientos para la sequedad persistente, el dolor o la incontinencia”.

Y quizá ahí esté la diferencia entre una innovación interesante y una promesa milagrosa. MONA Spectra no viene a sustituir al ginecólogo ni a tratar por sí solo una patología, sino a explorar cómo una tecnología ya estudiada en otros tejidos puede incorporarse también al bienestar íntimo femenino.

MENOPAUSIA, POSPARTO, DOLOR… NO TODO NECESITA SER “CORREGIDO”

Hay además otra conversación que nos parecía imprescindible tener: ¿estamos cuidándonos o estamos convirtiendo procesos normales del cuerpo femenino en nuevos defectos que solucionar?

Para la doctora da Ponte Davi, la diferencia está precisamente en el motivo por el que una mujer busca una solución.

“La menopausia, el posparto y el envejecimiento forman parte de la vida, y ninguna mujer necesita tener una vagina ‘joven’ para sentirse bien o disfrutar de su sexualidad”.

Pero aceptar esos cambios tampoco significa que tengamos que aguantar sus posibles consecuencias.

Si existe sequedad, dolor, molestias o escapes de orina que interfieren en el día a día, buscar ayuda y querer mejorar nuestra calidad de vida es otra historia. Lo importante es que la necesidad nazca de la propia mujer y no de una nueva presión estética.

NO TODAS NECESITAMOS LO MISMO

Y antes de lanzarnos a utilizar cualquier dispositivo íntimo, hay otro aviso médico importante.

No todas las molestias del suelo pélvico se producen porque la musculatura esté debilitada. En algunos casos ocurre exactamente lo contrario y existe demasiada tensión, por lo que un profesional puede ayudar a identificar qué necesita realmente cada mujer.

En cuanto al uso de MONA Spectra, la doctora recomienda empezar progresivamente, sin dolor y utilizando lubricante compatible cuando sea necesario. Para las luces, habla de sesiones de entre 5 y 10 minutos, dos o tres veces por semana, adaptando siempre la vibración a la tolerancia individual. 

Porque si hay una frase que debería quedarse por encima de cualquier especificación tecnológica es esta:

“La idea es que sea una experiencia de cuidado, no una prueba que haya que superar”.

EL AUTOCUIDADO FEMENINO TAMBIÉN ESTÁ CAMBIANDO

MONA Spectra llegará al mercado por 299 euros y, además de su matriz LED, incorpora energía térmica, conectividad con la aplicación de LELO, 16 niveles de intensidad y diferentes posibilidades para utilizar la luz independientemente de la vibración. 

Pero después de conocerlo en Marbella, lo verdaderamente interesante para nosotros no está en sus 16 intensidades ni en que sea el último lanzamiento de una marca de juguetes sexuales.

Está en empezar a hablar de salud íntima femenina con la misma naturalidad con la que hablamos de skincare.

Si llevamos años preocupándonos por el colágeno de la cara, la hidratación de la piel o los efectos de la edad en el cuello, quizá no resulte tan extraño empezar a prestar atención también a unos tejidos que pueden cambiar con la menopausia, el posparto, las hormonas o simplemente con el paso del tiempo.

Eso sí, esta vez con algo que nos parece todavía más importante que cualquier LED: información médica, expectativas realistas y cero complejos a la hora de hablar de nuestra salud íntima.

(S)TALKEANDO