Lolita Flores ha roto el silencio sobre su situación económica con declaraciones tan sinceras como potentes. La artista reconoce que ya no vive en una vivienda propia: ahora paga alquiler, después de vender su casa para poder pagar una deuda con Hacienda.
Ha confesado que aquella venta no era una opción cómoda, pero sí una necesidad: necesitaba cumplir con sus obligaciones fiscales y no tenía otro modo. Además, relata que soporta inspecciones, trámites administrativos, y una presión constante porque su situación legal la obliga a estar al día en cada papel.
También ha dicho que, aunque ha pasado por momentos muy difíciles, no pierde el sentido del humor ni la dignidad: su prioridad es seguir adelante con trabajo, teatro y televisión, sin tristezas innecesarias, pero sin maquillaje en las redes.


