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CLARO COUTURE CONFIRMA LAS TENDENCIAS: PLUMAS, MAXI LAZOS Y COLORES QUE NO PASAN DESAPERCIBIDOS

Ayer estuvimos en uno de esos desfiles que no solo se ven… se sienten. Claro Couture volvió a subirse a la pasarela de Madrid y, sinceramente, no decepcionó. Una colección que mezcla fantasía, elegancia y ese punto teatral que tanto nos gusta comentar después.

Porque sí, hubo tendencia. Pero también hubo espectáculo.

PLUMAS, MUCHAS PLUMAS (Y LAS VAS A QUERER)

Si hay algo que quedó claro desde el primer look es que las plumas son el mood absoluto de la colección.

Mini faldas con volumen, bajos que parecen sacados de un sueño y hasta tacones con plumas (sí, has leído bien). Todo con un aire muy dramático pero llevado a un terreno bastante ponible dentro del universo couture.

El vestido rojo con falda de plumas fue, sin duda, uno de los momentos más comentados. De esos que sabes que vas a ver en alfombras rojas sí o sí.

EL PODER DEL TERCIOPELO Y LOS COLORES INTENSOS

El terciopelo volvió a reinar, especialmente en tonos profundos como el verde botella o el negro. Siluetas muy limpias que contrastaban con detalles más llamativos como flores bordadas o guantes en colores vibrantes.

Y luego están los maxi lazos, que aparecen donde menos te lo esperas pero funcionan. En la cintura, en vestidos ajustados, elevando looks que podrían ser básicos a otro nivel completamente distinto.

FLORES BORDADAS Y ROMANTICISMO (PERO SIN SER CURSI)

Otro de los grandes aciertos de la colección fueron los vestidos con flores bordadas, especialmente en faldas con volumen o transparencias.

Ese equilibrio entre lo romántico y lo sofisticado que no cae en lo típico. Aquí no hay nada dulce sin intención: todo está pensado para impactar.

FRONT ROW: CARAS CONOCIDAS Y MUCHO SALSEO

Y ojo, porque el front row tampoco se quedó corto.

Vimos a Nagore Robles, Susana Bicho, Estela Grande, Gigi Vives e Iera Gonzalez, entre otras. Un mix de perfiles que ya te deja claro que este desfile no era uno más en la agenda.

UNA NOVIA SENCILLA

Y como buen desfile couture, el cierre fue con novia. Pero no cualquiera.

Nada de excesos. Un vestido blanco sencillo, elegante y con volumen justo, que contrastaba totalmente con el dramatismo del resto de la colección.

Y precisamente por eso funcionó. Porque después de tanto impacto visual, cerrar con algo limpio fue un acierto total.

(S)TALKEANDO